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"Con la llegada de septiembre, la Feria de Albacete" y, realmente es así. Cuando Albacete celebra su Feria, toda Castilla-La Mancha se viste de gala. De hecho, su celebración es - como sucede con el resto de fiestas por toda la Región - , un punto de filiación con nuestras raíces; un anclaje con el pasado, el presente y el porvenir de nuestra tierra. Como esta muestra que recorre su historia.
La Feria de Albacete es obra de la creatividad colectiva, del compromiso con nuestras señas de identidad; es producto del apego hondo que los albaceteños sienten por nuestra tierra y, en consecuencia, motivo de orgullo compartido por todos los castellano-manchegos. La Feria de Albacete es el espejo de la ciudad, y por tanto, un reflejo de nuestra esencia y una aportación de lo que somos y dónde estamos trescientos años después.
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En 2008 la Feria celebró su fiesta con la Declaración de Interés Turístico Internacional al tener acreditada una antigüedad y continuidad de tres siglos, la declaración de Interés Turístico Nacional hace casi medio siglo, una repercusión mediática notable, y sobre todo, el arraigo popular de toda una ciudad volcada en su fiesta más importante, canalizada a través de unos 800 colectivos y asociaciones que la hacen todavía más grande. Es un reclamo para el visitante y el lugareño. Acudir a la Feria albaceteña se ha convertido en una de las citas turísticas con mayor atractivo. Todos nos reservamos un día para estar aquí.
Dos años más tarde, con este broche de oro, nos aprestamos a vivir la conmemoración del III Centenario de la Confirmación de la Feria, una señalada oportunidad para la ciudad y una apuesta para el futuro para que, desde el respeto a la tradición, modernidad, cultura y economía se den la mano. Una ocasión para que albaceteñas y albaceteños pongan de manifiesto su acogimiento, cordialidad y amabilidad con la que, día a día, se mima esta ciudad.
La exposición que motiva este catálogo y el catálogo mismo ponen de manifiesto que la Feria del III Centenario será todavía más grande si cabe y estoy convencido de que pondrá a prueba la imaginación, la innovación y la hospitalidad de nuestros paisanos. Por fortuna, la Feria no se encierra en su extraordinario Recinto, declarado Bien de Interés Cultural y el corazón de la fiesta, sino que se abre para acoger a quien quiera participar de su espíritu universal. Por ejemplo, con esta muestra que recorre el Museo Provincial de Albacete ubicado en el pulmón de la ciudad, el parque Abelardo Sánchez.
Agradezco el empeño de todas las personas que han participado en la configuración de esta exposición y en el diseño y la realización de este libro que desde el ayer, desde el hoy o anunciando el mañana nos aportan una visión objetiva de una parte de nuestra historia.
La historia de la Feria está emparentada con el culto popular a la Virgen de los Llanos, por ello, cuando el 7 de septiembre como cada año en el mismo día, se abra la Puerta de Hierros para que por ella entre nuestra Patrona, la Alcaldesa Mayor de Albacete, la crónica de la ciudad y de su Fiesta comenzará a escribir una nueva y brillante página gracias a este III Centenario y podremos citar sin rubor a Azorín para afirmar con decisión: Albacete, siempre.
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