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EL GRECO. TOLEDO 1900
¿Una exposición más dedicada al Greco?
Esta podría ser la primera impresión que reciba el aficionado al arte al tener conocimiento de este evento artístico. Sin embargo, el propio título de la misma, El Greco. Toledo 1900, nos alerta de que no se trata de una exposición más sobre el pintor griego. En efecto, es una muestra que va más allá del concepto clásico de exposición en el que se presenta la evolución del estilo de un artista a través de la rigurosa sucesión cronológica de su obra. Aquí no sólo se trata de mostrar la evolución de la pintura del Greco, que también - y además mostrando al público alguna que otra obra hasta ahora poco exhibida - sino de dar un paso más allá.
El título de la exposición asocia el año 1900 y la ciudad de Toledo al nombre del Greco porque es a principios del siglo XX cuando arrancan los estudios científicos sobre el pintor - su redescubrimiento para la historia del arte se había producido tan sólo unos años antes, en la segunda mitad del siglo XIX.
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En este lugar común en todas las historiografías artísticas nacionales - el de recobrar a un artista otrora olvidado - nos hace reflexionar profundamente y esta reflesxión provoca de inmediato en nuestra cabeza todo un torrente indómito de cuestiones nada sencillas de responder. ¿Porqué en una determinada época se ponen en valor un pintor concreto que hasta entonces había quedado sumergido en el más profundo olvido de la historia?. ¿Qué contexto político, ideológico, religisoso, ... específico se da en cada periodo histórico que hace que esa época ascienda a un creador al Olimpo artístico o bien lo despeñe al Hades infernal de las sombras?. A estas complejas preguntas quiere dar respuesta la presente exposición. ¿Porqué se recupera en esos años concretos la figura del Greco?, ¿Sobre qué transfondo ideológico se ha reconstruido la figura del artista, pues no siempre se ha interpretado de la misma manera al candiota?, ¿Cómo ha explicado cada época histórica del siglo XX a Domenikos Theotokopoulos?. En fin, el Greco es uno de los artistas en la historiografía del arte español cuya visión se ha revestido de los ropajes ideológicos más contrapuestos y de las interpretaciones más variopintas. Precisamente a principios del siglo XX el iniciador en los estudios "greguianos" Manuel Bartolomé de Cossío en una carta al escritor y articulista navarro Félix Urabayen situaba curiosamente a los poetas en una especie de atalaya privilegiada que convertía a estos literatos en vanguardia respecto a la propia historiografía artística profesional al señalar que "solo los poetas pueden intuir las cosas antes que los eruditos las descubran y comprendan".
Por otro lado, en esta exposición, casi tan importantes como los cuadros son las fotografías que acompañan a las obras de arte. Este es un aspecto también novedoso a la hora de plantearse el estudio de la obra del Greco. Junto a los cuadros se presenta una colección fotográfica dedicada al pintor - evidentemente sólo una pequeña selección -, la mayor parte de ella inédita, datada en los primeros años del siglo XX y perteneciente a los fondos que atesora la Fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de España del Ministerio de Cultura. Algunas de estas fotografías se convierten en auténticos documentos de época al mostrar el estado de conservación en el que habían llegado las pinturas del Greco a principios del siglo XX. Este es el caso de la serie fotográfica del Apostolado del Museo del Greco que documenta el precario estado de conservación de estas pinturas anterior a su restauración en 1909 por el restaurador Martínez Cubells en los talleres del Museo del Prado. En cambio, otras fotografías, por su calidad artística excepcional, se convierten por sí mismas en auténticas obras de arte. Véase para el caso la serie fotográfica de las cabezas-retrato, individualizadas y extraídas de la gran composición coral que es el Entierro del Conde de Orgaz de la toledana Iglesia de Santo Tomé.
En definitiva, se trata de una exposición que se sale del guión clásico que hasta ahora se ha venido repitiendo de manera casi sistemática en este tipo de acontecimientos culturales, para intentar ofrecer una visión poliédrica - queriendo ir más allá de lo meramente pictórico - de la figura de Domenikos Theotokopoulos, el Greco, uno de los mayores genios de la historia del arte.
Por último, quisiera agradecer a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha su imprescindible colaboración y su gran esfuerzo para llevar a buen término este proyecto expositivo de tan amplios horizontes y tan compleja realización, así como a todas las instituciones que han participado en esta sede de Toledo.
César Antonio Molina
Ministo de Cultura
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